EL FRACASO DEL SOCIALISMO MARXISTA

Fecha: 2009-11-06 18:50:56

EL FRACASO DEL SOCIALISMO MARXISTA

La práctica del socialismo tesis de Carlos Marx acerca de una sociedad sin clases sociales, es una idea cautivante. El socialismo y el comunismo serían algo como el final de la prehistoria del hombre. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Entre otras cosas porque Marx partió de una premisa falsa: que el socialismo era la continuación inevitable del capitalismo, una vez que éste agotara sus posibilidades de crecimiento. Ha pasado todo lo contrario, la economía de mercado es una fuerza en permanente movimiento que en cada fase histórica es diferente y después de cada crisis emerge renovada y con más ímpetu, y del socialismo real se pasó al capitalismo en la hoy Rusia y los países de Europa Oriental. Donde triunfó el socialismo, primeramente en Rusia en 1917 y luego en aquellas naciones donde fue impuesto por la ocupación soviética, o en países que estaban bajo su influencia y también en otros nominalmente no alineados, lo que se conoció como socialismo fue un sistema totalitario que se distinguió por dos características esenciales. Primera, el sometimiento completo de la persona y la sociedad al Estado. Segunda, una economía centralmente planificada por el Estado.

Esto se correspondía con la etapa de dictadura del proletariado que había previsto el propio Marx. La organización y manejo de la economía bajo el socialismo, no redujo la explotación sino que la modificó. La nueva clase o la nomenklatura que gobernaba en la Unión Soviética tenían niveles de vida equivalentes a los de la tecnocracia de los países occidentales. Mientras que los ciudadanos comunes vivían en un mundo de privaciones y escasez, la dirigencia política en el poder recibía ingresos efectivos que la asimilaba a una clase capitalista. El crecimiento económico que experimentó la economía soviética, que en los números fríos se asemejaba al de Estados Unidos, se debió fundamentalmente a una sobreacumulación de capital, producto de las restricciones al consumo, especialmente de alimentos, como consecuencia del establecimiento de un esquema de racionamiento impuesto a la sociedad, con lo que se liberaban recursos de manera obligatoria para la inversión, principalmente en la industria armamentista. Mientras se acumulaba capital, el crecimiento de la productividad era virtualmente cero.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía año 2008, (por su trabajo en el campo de las pautas de comercio y localización de actividades económicas “"nueva geografía económica" y una "nueva teoría del comercio"), formula esta apreciación sobre la experiencia soviética de crecimiento: "Lo que en realidad se encontró fue que el crecimiento soviético estuvo basado en un aumento de los factores capital y trabajo. La tasa de aumento de la eficiencia no sólo no fue espectacular [...], estuvo por debajo de las economías occidentales. En realidad, según algunas estimaciones, fue casi inexistente".

La planificación estalinista desplazó millones de trabajadores del campo a la ciudad, aumentó la jornada laboral con trabajo voluntario o involuntario para propulsar el crecimiento. En el lapso del estalinismo, el ahorro forzado de la población se expresó en un aumento de la tasa de inversión desde 11,0% a 40,0% del PIB. El progreso técnico, el cual constituye la base para una expansión económica sostenida, estaba ausente en la economía soviética y de los países dependientes de ella. Igualmente, se sacrificaba el consumo interno para obtener saldos exportables y de esa manera hacerse de divisas para sufragar las importaciones de maquinarias, equipos y tecnología.

Era inevitable que la base del progreso técnico se viera cercenada, pues la creatividad solamente puede florecer en un marco de libertad en el que se garanticen los derechos de propiedad. Debido a que todas las actividades estaban en manos del Estado, no había incentivos para la creación y la invención. En general, no había motivación para ser eficientes. De esta manera, el sistema soviético no pudo soportar su propio ritmo de crecimiento y la competencia con EEUU lo agotó hasta que colapsó en 1991.