DEL CAPITALISMO AL SOCIALISMO RENTÍSTICO
Fecha: 2009-06-02 11:46:23

DEL CAPITALISMO AL SOCIALISMO RENTÍSTICO
En lugar de acercarnos a la diversificación, cada vez somos más dependientes del petróleo. La renta petrolera no tiene un efecto dinamizador en la economía –El modelo de la Renta Petrolera esta agotado-
Al estudiar el modelo de desarrollo venezolano, algunos autores consideran que el Estado ejerce la propiedad sobre un "objeto natural", unos yacimientos, donde "yacen unos medios de producción (El Petróleo) que no son producidos, es decir, que no tienen tras sí esfuerzo humano alguno". Según Asdrúbal Baptista, la consecuencia económica del ejercicio de esta propiedad es el derecho que tiene el Estado de cobrar un ingreso que en su opinión se equipara con la renta de la tierra. Esta renta tiene un carácter diferente al de los impuestos que recauda el Estado como consecuencia de las actividades relacionadas con la extracción, transporte, refinación y comercialización de ese petróleo.
PETROLEO = CAPITAL QUE ESTA EN EL SUBSUELO QUE TIENE QUE REINVERTIRSE “ARTURO USLAR PIETRI”. FACTORES DE PRODUCCIÒN Y RETRIBUCIÒN DE CADA UNO. LA TIERRA (LA RENTA), EL TRABAJO (EL SALARIO) y CAPITAL (EL BENEFICIO) (DAVID RICARDO 18/04/ 1772 – 11/09/1823) INDICO QUE EL PROPIETARIO SI CEDE EL DERECHO DE LA TIERRA A UN TERCERO TIENE DERECHO A RECIBIR UNA RENTA, SI EL ESTADO NO ES PROPIETARIO DE LA TIERRA TIENE EL DERECHO DE RECIBIR UNA RENTA QUE ES CANCELADA POR LOS PROPIETARIOS DE LA MISMA. EN EL PETROLEO EL ESTADO RECIBE UNA RENTA VIA PETROLEO RENTA QUE NO BAJA A TODOS LOS VENEZOLANOS, QUIERO DECIR QUE EL PROPIETARIO REALMENTE DEL SUBSUELO DONDE SE ENCUENTRA EL PETROLEO SOMOS TODOS NOSOTROS LOS VENEZOLANOS y NO RECIBIMOS RENTA ALGUNA. EL COROLARIO ES QUE NOSOTROS LOS VENEZOLANOS LE ENTREGAMOS AL ESTADO EL MANEJO DEL PETROLEO (SUB-SUELO) y EL MISMO TENDRÌA QUE RETRIBUIRNOS A LOS CUIDADANOS A TRAVES DE UNA RENTA PETROLERA QUE NO ES ASÌ.
Dado lo cuantioso que ha sido esa renta a lo largo de muchas décadas y el impacto que la misma ha tenido en el país, considera Baptista que se justifica atribuir una denominación especial a la estructura económica de la Venezuela contemporánea: "capitalismo rentístico".
Independientemente de su denominación, la realidad es que el modelo que se aplicó en Venezuela permitió que nuestro país experimentase cambios asombrosos entre 1920 y 1980. La Venezuela de 1980 no tenía nada que ver con aquel país paupérrimo de 1920. Durante seis décadas seguidas fuimos la economía del mundo que más creció. Aquel país que antes lucía atrapado para siempre en unos niveles de pobreza insuperables, se transformó en una nación moderna, pujante y llena de posibilidades. Pero algo ocurrió que vino a frustrar nuestras esperanzas de mejorar.
Quizás los cambios abruptos y circunstanciales en los precios del petróleo originados en los recurrentes shocks petroleros -por situaciones conflictivas en el Medio Oriente- se transformaron en obstáculos insalvables para una planificación ordenada del proceso de desarrollo económico nacional. Un fenómeno similar ocurrió a partir del año 2003 cuando los precios del petróleo alcanzaron los niveles más altos de la historia, impulsado no sólo por un crecimiento sin precedentes en la economía global, sino también por un proceso de especulación desenfrenado a través de la utilización de contratos a futuro. Nuestra economía, no pudo nunca digerir esos aumentos súbitos del ingreso petrolero. Para colmo, la experiencia ha demostrado que cada uno de estos episodios de aumentos en la renta petrolera son seguidos de una caída también abrupta de los precios, con lo cual nuestra economía entra en periódicas y profundas crisis. Algunos han planteado el símil con una montaña rusa. El mismo fenómeno se está repitiendo en estos momentos.
El hecho es que en lugar de avanzar, la economía venezolana parece estar retrocediendo. En lugar de acercarnos a la meta de la diversificación, cada vez somos más dependientes del petróleo. Pero ahora, la economía global se enfrenta a lo que quizás sea la más grave crisis desde el crash de 1929. Lo que comenzó como una crisis en los sectores inmobiliario y financiero de EEUU -la crisis de los "subprime"- ha contaminado ya al mundo entero, traduciéndose en una importante desaceleración de la economía mundial y en consecuencia en una fuerte caída en los precios del petróleo.

