EL LADO OSCURO DE LA GASOLINA

Fecha: 2009-04-19 14:54:20

EL LADO OSCURO DE LA GASOLINA

Todos conocemos las bondades de los combustibles extraídos del petróleo. Se utiliza en el transporte, como materia prima en petroquímicas, para generar electricidad, para limpieza, y en múltiples actividades en general. La aparición del petróleo en el mundo fue algo así como una bendición de dios, para aliviar las grandes necesidades que tenía la humanidad.
Sin embargo, no obstante las inmensas y múltiples bondades de los combustibles provenientes del petróleo, estos tienen un lado oscuro muy similar en todos los países del mundo, que dependiendo de las políticas que hayan seguido los gobiernos correspondientes, en función de las capacidades de producción o facilidad de adquisición de éstos, será de mayor o menor importancia. Ese lado oscuro, es el precio de venta internacional y local, de los combustibles.

El precio internacional de los combustibles, impacta mayormente a los países que no producen petróleo, y que de paso pertenecen al tercer mundo. Por lo tanto, para esos países el precio del combustible representa para ellos, un lado muy oscuro de los combustibles. Si las empresas privadas o gobiernos de países pobres que tienen que comprar combustibles a precios difíciles de pagar, la situación se les dificulta a estos, cuando tienen que fijar precios de venta al ciudadano común y corriente. Entonces, el lado oscuro se les pone casi negro.

Para los países ricos o desarrollados que no tienen producción suficiente de petróleo y combustibles, aún cuando no son tan afectados por los precios de venta, como los países pobres, tienen sus propias dificultades internas, para la distribución de este costo, el cual representa algo así como un medidor o señal de alarma en la economía de esos países, ya que los mimos creen en la rentabilidad, productividad y demás índices financieros.
A los países productores de los combustibles a los cuales pertenece Venezuela, el lado oscuro de los combustibles, le afecta mucho menos que a los anteriores países, dado que se autoabastecen y pueden mantener en producción sus industrias y sistemas de transporte, a un relativo bajo costo; y al mismo tiempo, pueden subsidiar a niveles inverosímiles los precios de venta al mercado interno para el uso de los ciudadanos.
Como vemos, en cada país, el costo de los combustibles, representa un lado oscuro, en mayor o menor grado, que de no manejarse adecuadamente puede representar una bomba social de tiempo, para estos. Un ejemplo de ello lo estamos viviendo con el bajo precio del petróleo, como resultado de la crisis financiera mundial que se ha iniciado en USA y expandido a la mayoría de los países.

En el caso de Venezuela, este lado oscuro siempre ha estado históricamente latente y muy amenazante, dado el bajísimo costo de los combustibles, que los gobernantes se han empeñado en mantener por décadas, como resultado de un populismo que es transmitido irracionalmente de generación en generación. Como resultado de estas políticas demagógicas de subsidio extremo, cuando surge una crisis económica en el país, el primer tema que sale a la discusión es el tema del precio de la gasolina y demás combustibles. Fin.

La razón por la que este tema es altamente volátil en la mayoría de los países, se debe principalmente a que representa un rubro que afecta directamente al costo del transporte, el que a su que a su vez está presente en casi todas las actividades de la sociedad civil. De manera tal, que un aumento en el precio de los combustibles se refleja inmediatamente en un aumento general de costos en los demás rubros, lo que a su vez representa inflación, enemigo número uno de los gobernantes responsables.

Desde hace tiempo sectores sensatos y conscientes, han venido proponiendo el ajuste periódico y sostenido de los precios de los combustibles. Si se hubiera hecho a tiempo, no tuviésemos los niveles actuales de extracción por contrabando. Además, el trauma y costo político a pagar por tal acción, sería lógicamente mucho menor que antes. Lamentablemente, ningún mandatario ha estado dispuesto a hacerlo. Se han hecho algunos ajustes tímidos, que en realidad no han representado un ajuste real, ni sincero.
La industria petrolera, una de las industrias más afectadas por esos bajos costos de los combustibles, inició infructuosamente en el pasado, acciones para aupar esos ajustes, y contribuir a sanear así la economía del país. Es un hecho, que la baja rentabilidad de las refinerías venezolanas, se debe en parte a los bajos precios de venta local de los combustibles, razón por la que muchos nuevos proyectos resultaron económicamente inviables.
Los bajos precios de venta de la gasolina, inciden también en los precios de venta del gas doméstico, y genera la inviabilidad económica de nuevos proyectos para producir más gas natural, competente de las gasolinas y demás combustibles líquidos y sólidos. Si esa situación se hubiese corregido con anterioridad, hoy día tendríamos muchísimas refinerías modernas y proyectos de gas natural adicional a los actuales, y no tendríamos necesidad de importar gasolinas y combustibles, importación esta que agrava la situación.
La congelación de los precios de venta de las gasolinas ha creado una situación insostenible y dramática, por lo duro que sería para la población, industria y comercio un aumento grande en estos momentos, cuando Venezuela esta siendo seriamente castigada por la inflación y existe una inmensa merma en los ingresos, que aunadas a las múltiples necesidades del venezolano e insolvencia del gobierno de Venezuela con muchos de sus compromisos internos y externos, crea un escenario nada halagador para todos nosotros los venezolanos.

Lamentablemente, esta amenaza latente y casi “inflamante”, por la necesidad real de ajustar los precios de venta de los combustibles, pareciera que tendrá que mantenerse por un tiempo más, hasta que las condiciones políticas, económicas y sociales mejoren sustancialmente, lo cual parece improbable que suceda a corto plazo. De intentar imponer a punta de bayoneta un aumento en los nuevos precios a la gasolina, sería un lamentable error, y pudiera significar el principio del fin de este régimen.

Muy difícilmente el venezolano aceptará por las buenas un aumento en el precio de los combustibles. Esto porque tiene muchas argumentaciones legítimas para estar en desacuerdo con tal medida. Quizás la más contundente de éstas pudiera ser la política de protección y subsidios exagerada del gobierno con otros países y comunidades, ignorando casi por completo sus compromisos con el venezolano más necesitado.