EL SUCRE y EL PATRÒN ORO

Fecha: 23/10/09 | Patrocinado por: PROFESOR JESÙS CASIQUE

EL S.U.C.R.E.
El Sistema Único de Compensación Regional (S.U.C.RE) es la propuesta de los socialistas del siglo XXI para restar la dependencia del dólar.

El SUCRE funcionaría así: si un importador ecuatoriano compra lubricantes de un exportador venezolano, el exportador recibe el pago del Banco Central Venezuela en bolívares fuertes. Y si un exportador ecuatoriano de sardinas vende a Venezuela, este exportador recibe el pago “en su moneda nacional”, no en dólares. Faltó explicar que los importadores realizarían sus pagos también en su moneda local, y el banco central de cada país miembro del SUCRE registraría acreencias a favor y en contra de cada uno de los otros bancos centrales de los países miembros en SUCRES. Hasta aquí podemos ver que el Presidente expresa abiertamente el deseo de que Ecuador regrese a una moneda nacional.

Luego de un determinado periodo se compensarían los saldos en SUCRES, cuyo valor depende de las monedas nacionales de otros países. Por lo tanto, el SUCRE sería muy similar a la unidad utilizada entre países miembros del FMI conocida como Derechos Especiales de Giro (DEG), es una canasta de monedas y no una moneda independiente.

Cuando llegue el momento de que los respectivos bancos se compensen entre ellos los saldos a favor y en contra, van a tener que utilizar las monedas que están dentro de la canasta. Mientras que el DEG está compuesto por monedas “duras” es muy probable que el SUCRE esté compuesto por monedas que gozan de poca credibilidad y aceptación a nivel mundial. Así que si Venezuela le tiene que compensar a Ecuador $1.000 millones, Ecuador recibirá el equivalente en una mezcla de bolívares fuertes, bolivianos, guaraníes y córdobas que inmediatamente tendrá que intercambiar en el mercado por monedas que si sean aceptadas en otros países: dólar, euro, libra o yen.

Aiyar explica que como el DEG carece de completa convertibilidad, este es simplemente una línea de crédito y un potencial reclamo sobre las monedas nacionales de otros países. Lo mismo sucedería con el SUCRE ya que, según lo que han propuesto Chávez y Cía., solo servirá como un sistema de compensación entre los bancos centrales, quienes al final del día tendrán que recurrir a las monedas de otros países.

Lo que no han dicho los innovadores del siglo XXI es que en los 70s y 80s Ecuador tuvo convenios de pago con casi todos los países de Latinoamérica e incluso con casi todos los países ex-comunistas. Esos convenios no redujeron la dependencia del dólar y desaparecieron poco a poco conforme los ecuatorianos encontraron otras fuentes más favorables de financiamiento3.

Volver a los 70s significa devolverle al Banco Central del Ecuador el control sobre el comercio exterior. Cada exportador e importador tendrá que acudir al Central para poder importar y exportar. Con ese poder y bajo el ala del ejecutivo, el BCE favorecerá a sus amigos y castigará a sus enemigos. Unos tendrán un tipo de cambio favorable para realizar sus importaciones y/o cobrar por sus exportaciones, mientras que otros no. Unificar la moneda trae consigo la creación de un banco central para todos los países participantes que fija las directrices monetarias.

A esto se llega con la armonización de las variables macroeconómicas.
Establecer un sistema de compensación y una moneda única supone complejidades técnicas y económicas que tienen que ir abordándose cuidadosamente para que sea exitoso el esquema.

Lo que más cuidado requiere es la teoría económica vía coordinación macroeconómica. Ello implica la necesidad de un acercamiento entre los bancos centrales que van a ser los actores principales junto con los ministerios de finanzas. Otro desafío a mediano plazo será el que no se llegue a una situación de fuerte y persistente desequilibrio comercial entre los participantes del sistema. Por esa razón ve necesario que el sucre contemple incentivos tendentes a reequilibrar los posibles desequilibrios comerciales. La duda es si se extenderá a todas las transacciones comerciales o el tipo de cambio implícito que adoptará. ALGO similar es el convenio de compensación de la Aladi y el intercambio en monedas locales que realizan Brasil, Argentina y Uruguay.

Para adoptar la nueva moneda, los Estados miembros debían mantener la deuda pública y la inflación por debajo de un valor de referencia (los precios de un país no podían superar en más de 1,5% los precios de las naciones más estables) o las divisas y los intereses tenían que permanecer durante años dentro de márgenes fijados. ¿Seremos más competentes? Lo dudo. Con inflaciones de más de dos dígitos, gasto público incontenible y fluctuaciones monetarias asombrosas, el sucre no podrá ser más que otro anuncio bufo.

VARAIBLES PARA SU ANALISIS E IMPLEMETACIÒN

La primera, es que debe haber criterios de convergencia entre países para ser miembro de la unidad monetaria Sucre; segundo, se deben tomar en cuenta las condiciones económicas de cada país, la inflación (que no es igual en todos) y sus niveles de endeudamiento que se ven diferentes en cada zona.

-Un elemento fundamental que debe tomarse en cuenta para crear una zona monetaria, es el Banco Central comunitario, que debe representar a todos los países signatarios con total autonomía y que no responda a los intereses de ninguna nación en específica, para que otros no se vean o se sientan en desventaja. En Europa, antes de llegarse al Euro pasaron 40 años y hubo periodos de prueba, adaptaciones y retirada de varias monedas que no tuvieron éxito hasta que llegaron a la actual.

Los ocho países que dicen que conforman la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) ¿Qué haría la Venezuela de hoy con tanto “sucre”? ¿Creerán algunos venezolanos que los países del euro y otros del mundo incluyendo Brasil y México aceptarían pago en “sucres” por sus exportaciones a Venezuela? Y en el supuesto de que lo aceptasen ¿podrían éstos pagar dizque en “sucres” por sus importaciones de China, EEUU, Europa, etc.? ¿Y por qué exportadores bolivianos o de cualquier otro país de la ALBA tendrían que recibir pago en “sucres” cuando lo que importan tienen que pagarlo mayormente en dólares porque así lo exige el que exporta?

Y el que vende a éste también exige dólares y no otra cosa porque el que lo abastece, que puede ser boliviano, nicaragüense, ecuatoriano o venezolano, también exige dólares porque la historia de pagos internacionales se ha confeccionado con dólares y el que no lo entienda así tiene la obligación de consultar a los que entienden.

Si la crisis financiera internacional de los últimos dos años todavía tiene al dólar como unidad de reserva; y si ni siquiera el Derecho Especial de Giro (DEG) del Fondo Monetario, creado en 1969 como unidad de reserva cuyo valor sigue siendo calculado en base a una cesta de monedas fuertes, ha desplazado al dólar ¿qué puede hacer un “sucre”? La verdad es que es difícil escapar de la historia de los últimos sesenta años en que EEUU, por su poder comercializador de productos con valor agregado e importador de, y exportador a, todos los países del mundo en función a su relativamente avanzada industrialización y alta productividad por habitante es que el dólar sigue constituyendo una unidad de reserva y de intercambio internacional que ni siquiera el euro busca destronar. Además a nadie del planeta en este momento, sobre todo a los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), otros países asiáticos, la zona del euro, ni a Bolivia que tiene miles de millones de dólares en reservas, conviene socavar el valor del dólar porque todos perderían en términos reales. Y esto deberían saberlo los genios que buscan el nacimiento del “sucre”.

NUEVA MONEDA O RETORNO AL PATRÓN ORO

En el siglo XX, la libra esterlina y el dólar se convierten en activos de reserva porque Gran Bretaña y Estados Unidos desarrollaron genuinas instituciones políticas. En ellos se inicia la revolución industrial y tecnológica que contribuye al crecimiento más avanzado respecto a otros países. Se convirtieron en los centros financieros más importantes del mundo, prevalecía la disciplina fiscal y monetaria que estaba gobernada por el patrón oro clásico, mediante el cual la paridad de la moneda de cada nación se expresaba en oro. Este patrón, que funcionó hasta la I Guerra Mundial, impuso límites estrictos a los bancos centrales, los cuales no podían crear dinero inorgánico para financiar al gobierno. Estos pilares son la base institucional de la estabilidad económica que les permitió convertir sus monedas en activos de reserva. Sin ellos no es posible crear otra moneda que garantice esa estabilidad. La expansión monetaria sin respaldo, como ahora se pretende, sólo da lugar a una prosperidad artificial que degenera en depresión económica. En la I Guerra Mundial los países europeos abandonaron el patrón oro creando dinero de la nada, lo que ocasionó hiperinflación.

En vez de disciplinarse impusieron controles de cambio, de precios, de comercio, todo lo cual devastó a Europa. Gran Bretaña, con la ayuda de Estados Unidos, retornó al patrón oro cambio. Salieron de circulación las monedas oro y las transacciones sólo ocurrían entre bancos centrales para saldar desequilibrios de balanza de pagos.

En 1934, Estados Unidos se sumó al patrón oro cambio y fijó su paridad en $35 la onza. Finalizada la II Guerra Mundial, Europa estaba arruinada. Estados Unidos acude en su auxilio, y como una de sus metas era restablecer el sistema monetario internacional, en 1944 logra el consenso.

El nuevo orden monetario giraría alrededor del dólar con su paridad fija a $35 la onza. Las demás monedas fijarían su paridad respecto al dólar. El oro continuaría siendo un mecanismo para saldar desequilibrios entre bancos centrales. Así el dólar desplaza a la libra y se convierte en el principal activo de reserva internacional.
El arreglo funcionó exitosamente hasta que Estados Unidos al participar en la guerra y colaborar en la reconstrucción de Europa, creó dinero por encima del límite permitido por el patrón oro. Ello indujo a una fuerte acumulación de reservas dólares en los bancos centrales de Europa y Japón.

En vez de regresar a la disciplina a la que originalmente se había comprometido, EEUU los persuadió para que no ejercieran su derecho de convertirlos en oro y para que se formara un fondo de estabilización del precio en $35 la onza. Internamente adoptó medidas que no resolvían el problema, y externamente, en 1968, impuso un embargo a Suráfrica, el mayor productor de oro; en 1969 crearon una moneda internacional, el Derecho Especial de Giro (DEG), que sólo ha servido como unidad de cuenta en el FMI, y solicitó el cierre del mercado del oro.
Acuerdos y medidas fracasaron, y cuando lo abrieron, el precio subió a $43,50 la onza. Los bancos centrales de Europa y Japón trataron de ejercer su derecho de convertir $3.000 millones en oro, pero ante la imposibilidad de cumplir con tal solicitud, en 1971 el presidente Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro y así surgió el patrón fiduciario (dólar, euro, yen).

Pero éste también requiere que los países, ejes del sistema, sean disciplinados, y no ha sido así. La crisis mundial actual la generó la indisciplina fiscal y monetaria. Los gobiernos, los mismos que cometieron los exabruptos, en vez de restablecer un verdadero orden monetario, inventan nuevas medidas expansivas de salvamento a compañías y bancos que no son recuperables. Por ello, despilfarran recursos escasos y no logran resolver la crisis. Dos son las alternativas para restablecer una disciplina monetaria severa: retornar al patrón oro, que les impida a los bancos centrales crear dinero inorgánico, o propiciar la competencia genuina entre monedas que inspiren confianza.

 

Artículos

  • BRUJULA ECONOMICA

    BRUJULA ECONOMICA publico

     BRUJULA ECONÒMICA Según el gobierno la economía es boyante es prospera y esta blindada, si esto fuera cierto... ver más

  • EL FRACASO DEL CONTROL DE CAMBIO

    EL FRACASO DEL CONTROL DE CAMBIO publico

    EL AVIÒN REVOLUCIONARIO $24.415MM Para contener la fuga de capitales se establece como medida de política cambiaria un control de... ver más

  • EL CASINO FINANCIERO

    EL CASINO FINANCIERO publico

    DEUDA PER-CAPITA DE LOS VENEZOLANOS Bs.F 3.956 BOLÌVARES FUERTES La administración recibió en el año 1998 una deuda... ver más

Papers de Economía y Finanzas

Telefonos